El Futbol de Kenneth
Por: Marco Malvido
Vía: El Buen Futbol
La encomienda era entrevistar al Ruso Adomaitis, la cita era a las cinco de la tarde en su hotel de concentración en Morelia, pero la delegación santista llegó con un ligero retraso a la capital michoacana. Gracias a la demora, me pude percatar de la presencia de un grupo de niños en la puerta del edificio.
A la cabeza del grupo, en primera fila, estaba Kenneth, se le veía impaciente, con una emoción desbordada. “Ya va a llegar Miguel Becerra, Oswaldo Sánchez, el Hachita Ludueña, Rafa Figueroa, Felipe Baloy…”, le repetía Kenneth a su mamá y a Pedro, su profesor. Evidentemente, de todos los chiquitines, era el más conocedor en la materia. Kenneth era el más entusiasta.
MAS INFORMACIÓN
Vía: El Buen Futbol
La encomienda era entrevistar al Ruso Adomaitis, la cita era a las cinco de la tarde en su hotel de concentración en Morelia, pero la delegación santista llegó con un ligero retraso a la capital michoacana. Gracias a la demora, me pude percatar de la presencia de un grupo de niños en la puerta del edificio.
A la cabeza del grupo, en primera fila, estaba Kenneth, se le veía impaciente, con una emoción desbordada. “Ya va a llegar Miguel Becerra, Oswaldo Sánchez, el Hachita Ludueña, Rafa Figueroa, Felipe Baloy…”, le repetía Kenneth a su mamá y a Pedro, su profesor. Evidentemente, de todos los chiquitines, era el más conocedor en la materia. Kenneth era el más entusiasta.
MAS INFORMACIÓN
